miércoles, 1 de febrero de 2017
viernes, 14 de octubre de 2016
CAMPO UNIFICADO DE ENERGÍAS
Sabemos
que lo que sucede en nuestro Universo no es producto del azar,
conocemos que existe un orden en el sistema el cual organiza con las
llamadas Leyes Universales todos los hechos energéticos que operan
en él.
Según
enseñanzas de Hermes Trimegistros, llamado a su vez Enoc o Toth, hay
siete leyes principales en nuestro Universo;
Ley
del mentalismo : “Todo es mente, el Universo es una
creación mental”. Toda manifestación física o psíquica es
producto de la mente del Creador, la mente del Creador está formada
por la unión de todas las mentes humanas. Nuestro fluido mental crea
nuestro mundo.
Ley
de la correspondencia : “Como es arriba, es abajo. Como
es abajo, es arriba”. Los diferentes planos de existencia son
concordantes; las formas pequeñas son reflejo de las grandes.
(macrocosmos = microcosmos, sistema solar = átomo).
La
vida se manifiesta en tres planos principales: físico, mental y
espiritual. En realidad estos son uno solo “separados” por su
grado de vibración electromagnética, de tal forma que a mayor
vibración tanto mas elevado es el plano en cuestión. Nos movemos
por estos planos de manifestación durante nuestra existencia.
(denso, sutil).
Ley
de vibración : “Nada permanece inmóvil, todo se
mueve”. Toda materia y toda energía son diferentes modos de
movimiento vibratorio. Ejemplo: un molinillo con las aspas de
colores, al girar mas y mas los colores se unifican formando el
blanco).
Ley
de la polaridad : “Todo es dual. Todo tiene su opuesto.
Lo semejante y lo antagónico se tocan en sus extremos” ( ejemplo:
la luz y la oscuridad, el odio y el amor ).
Ley
del ritmo : “Todo fluye y refluye”. El movimiento
Universal se conoce también como la ley del péndulo; la medida de
su movimiento hacia la derecha es la misma que su movimiento hacia la
izquierda. Es la ley de la compensación. ( ejemplo: las mareas).
Ley
de causa y efecto : “Toda causa tiene su efecto y todo
efecto tiene su causa”. En filosofía se conoce como “principio
de causalidad”, y en ciencia como la “ley de acción y reacción”.
No debemos entenderlo como un proceso circular, del cual no
tendríamos modo de evolucionar en la ley, sino como un modo circular
ascendente, es decir; una espiral.
Ley
de la generación : “La generación existe por doquier,
todo tiene su principio femenino y su principio masculino, y se
manifiesta en todos los planos”. El principio de generación está
presente en el plano físico humano, donde lo masculino es el
elemento pasivo que imprime la energía y lo femenino es el principio
activo que lleva a cabo la gestación.
En
nuestras células humanas almacenamos nuestro archivo genético,
nuestra herencia adquirida a través de los tiempos, común a toda la
especie humana, la cual ha obedecido a estas leyes universales para
conseguir evolucionar mas o menos armoniosamente.
No
siempre nos hemos organizado con una buena estrategia y esto ha
producido desarmonías con nuestro karma.
Karma
entendido como acción humana, con el fin de que toda alma concluya
sus experiencias mediante nuestras personalidades a lo largo de
nuestras existencias y el empleo de nuestras energías. La naturaleza
del karma siempre opera a favor de la lógica humana buscando el
común beneficio, aunque actuando de modo personal. Intentar influir
o apoderarse del karma de otro, desestabiliza las energías.
El
equilibrio del karma humano se ha visto muchas veces entorpecido por
las decisiones erróneas y ambiciosas de grupos y organizaciones
humanos que se han apoderado de los destinos de muchos, generando de
este modo una cadena de ignorancia transmitida de generación en
generación.
Cada
ser humano debe de reconocer su propio poder psíquico-energético,
el cual, a un nivel físico, lo podemos situar en nuestro cerebro. Es
la mente humana la estructura energética poderosa para relacionarnos
con el mundo. Cada mente se une de forma energética con las demás,
creando una gran conexión donde se almacenan las memorias de todas
las acciones ( de todos los karmas humanos). Nuestras mentes quedan
por tanto comunicadas. (Campo unificado de conciencia)
Memorias:
almacén de transacciones psíquicas.
Las
conductas sociales inciden en las memorias personales y viceversa.
Actuamos
a lo largo de nuestra vida según lo que vamos memorizando.
Las
“lagunas” de memorias y recuerdos no son aceptadas por nuestro
cerebro, nuestro subconsciente busca rellenar estos huecos, ya sea
con contenidos reales o falsos, aunque parezcan creíbles. Cuando
olvidamos por patología, desordenamos nuestro sistema energético.
Energeticamente
hablando estamos siempre relacionándonos con nuestro entorno, ya sea
a un nivel físico como también psíquico. Nuestra energía
expresada psiquicamente tiene un potencial de creación ilimitado,
pudiendo albergar la gestación y realización de mundos imaginarios
con leyes distintas a las que ya conocemos, eso implica que se
abandone la trama psíquica del campo unificado, pero como esto no es
aceptado, queremos volver a sentirnos unidos al sistema energético
unificado, y en estas acciones vamos creando nuestro karma.
Cuando
soñamos estamos creando nuestras propias leyes, que pueden llegar a
ser muy diferentes de las leyes que rigen nuestro mundo físico (
3D), donde la lógica de los razonamientos científicos explican
todos los sucesos, que conforman nuestra realidad.
También
el campo unificado energético opera con leyes no explicadas por la
ciencia, que parecen generarse en otras dimensiones, aunque
interactúan con la nuestra.
Como
no las conocemos, intentamos dar una explicación partiendo de las
leyes conocidas, pero esto no es válido, y tiende a confundir
nuestra percepción.
Cuando
el SER está armonizado participa del flujo Universal, ya sea de
forma personal o colectiva, usando unas leyes u otras, sin conflictos
y con gran poder personal.
Miguel
Angel Torres Aponte. Bachillerato en artes plásticas. Puerto Rico.
sábado, 1 de octubre de 2016
HIPNOSIS Y CONCENTRACIÓN
Alvaro Martí Paijá, master Hypnotist, un gran profesional de esta
técnica terapéutica tan importante, tan popular pero al mismo tiempo tan
mal interpretada, nos ofrece esta magnífica sesión como muestra de su
labor. No os la perdais.
jueves, 29 de septiembre de 2016
CUERPOS DE ENERGIA EN EL HOMBRE
Usamos
la palabra “cuerpo” no tanto por su sentido físico y de carne en
el hombre, sino por otro sentido mucho mas amplio y diverso, usamos
la palabra cuerpo como vestidura envolvente energética del ser
humano, no visible a sus ojos físicos, que interactúa con su parte
material, el sistema energético humano forma una trama
perfectamente entremezclada de soportes. El último representante de
ellos, el cuerpo físico, el que encarnamos, es pues una pequeña
parte nuestra, de la totalidad de nuestro ser de energías.
Hablaremos
aquí de los tres primeros cuerpos mas cercanos al mundo físico, que
son;
El
cuerpo físico
El
cuerpo etérico o vital
El
cuerpo astral o emocional.
El
cuerpo físico es nuestra encarnación, orgánico y biológico, que
funciona como un conjunto de sistemas perfectamente conectados para
permitir el proceso de la vida. Es pues funcional y caduco, se
deteriora con el paso del tiempo y finalmente lo abandonamos en el
momento del morir porque sencillamente ya no nos es útil. La carne
no puede tener autoconciencia, decimos entonces que la conciencia del
hombre no nace dentro de los procesos químicos del cuerpo orgánico,
entonces el asiento de la conciencia del hombre lo vamos a buscar en
otro punto. Muchas veces comparamos el cerebro humano con un
computador, pero eso es erróneo, el cerebro no puede ser comparado
con un computador porque ningún computador produce su propio
programa. Es alguien exterior a la máquina que ha de programar el
sistema. De igual forma, cuando nos identificamos excesivamente con
nuestra carne estamos errando, porque nos olvidamos que hay una
conciencia exterior al cuerpo que es nuestro programador. ¿Significa
esto que la carne no puede ser espiritual?, pues según las
diferentes culturas y creencias hay diferentes respuestas. Nuestra
cultura es cristiana y el Cristo dijo; “el cuerpo es el templo del
dios vivo”, pero esta cuestión es un asunto filosófico mas que
energético. En cuanto a las energías propias, diremos que la
materia tiene una baja vibración, una densidad elevada, lo que la
aleja de los mundos elevados de la conciencia divina del hombre, pero
no por ello es menos importante en su desarrollo.
El
cuerpo etérico o vital envuelve al cuerpo físico por completo y
hace la función de malla de fuerza vital, sosteniéndolo,
reparándolo y almacenando energía como soporte para el cuerpo
físico, en caso de enfermedad o alteración de éste, el cuerpo
etérico aporta su condición de “doble energético” para reparar
el daño. Las sensaciones físicas se asientan en él, y todas las
dolencias físicas, las cicatrices, las roturas de huesos, los nudos
de energías, ...toda la memoria física del cuerpo queda registrada
en el doble etérico. Al morir el hombre, este doble energético se
desprende del cuerpo físico, si la muerte es pacífica, se va
apartando desde los pies hasta finalmente abandonar la cabeza de la
persona, y se queda al lado a modo de energía residual, la cual,
poco a poco, se desconecta de todos los estímulos concienciales del
SER y finalmente se deshace. Por lo cual vemos que en cada
encarnación nuestra estrenamos, además del cuerpo físico, un nuevo
cuerpo etérico. Este cuerpo vital se alimenta de las energías
naturales, la luz solar se absorbe principalmente por el plexo solar,
y la energía telúrica se absorbe por el chakra raíz, las plantas
de los pies.
El
cuerpo astral o emocional se sobrepone a los dos anteriores cuerpos,
conteniéndolos, y en él situamos nuestras emociones, nuestros
pensamientos y las cualidades que vamos incorporando en nuestra vida.
Los clarividentes pueden ver este cuerpo y nos dicen que su aspecto
está en consonancia con el estado de conciencia de la persona.
Cuanto mejor se tenga la conciencia, mejor se tendrá el cuerpo
astral, mas definido, menos caótico, sus colores serán mas tenues.
Su carga de fuerza es magnética y por ello tiene un gran “peso”
en el sistema de cuerpos de energías.
viernes, 29 de julio de 2016
LOS SUEÑOS Y LA CREACIÓN LITERARIA, TEXTO DE MARÍA ZAMBRANO
María Zambrano nos regala este precioso texto acerca de los sueños y la relación con el ser y el alma de los hombres. Filósofa y escritora, comprometida con los tiempos convulsos que le tocó vivir, eternamente errante en un exilio doloroso que, finalmente, le devolvió a su patria donde recogió premios y honores, María es un ejemplo a imitar, una luz que no ha de apagarse, mas allá de reconocimientos, mas allá de políticas y guerras y viajes..., solo cuenta la palabra que puede acercarse a descifrar el sueño, única verdad del ser humano. Espero que os guste;
Vienen
los sueños del despertar; son ya un
despertar,
y así no fuese, la vigilia no podría acogerlos. Lo que es
extensamente válido para aquellos sueños que necesitan y que portan
en sí como un germen la palabra poética, que les confiere su
legitimidad; que los salva.
La conciencia, en cambio, no puede acoger sino como simple hecho los sueños puramente psicofisiológicos.
De otra parte, los sueños creadores, cuya especie procuramos ir delimitando, arrastran un "ser así", un conflicto sin aparente salida, una "aporía". Encierran al sujeto dentro de un círculo mágico, como hace la totalidad de la vida. Y así, el sujeto visitado por ellos se encuentra en modo análogo a como se encuentra frente a la totalidad de su vida, como si la vida, ella, fuera un círculo mágico a trascender, a trascender viviendo.
Ante la totalidad, en sueños simbólicamente, en la vigilia en virtud de ciertos "suspensos" más que en el vivir intervienen, el ser humano se siente y aun se ve, como ante una montaña inaccesible, o como ante un desierto sin límites, o ante una extensión inerte. Imágenes que revelan al sujeto una situación similar en que el vivir se ha escindido; queda de un lado el sujeto a solas, y del otro, la totalidad de la vida como algo a recorrer, o a escalar imposiblemente. Y ello, ni el ser a quien esto ocurre se mantiene conservando su entereza en pie frente a la totalidad de la vida.
A la imagen de la montaña que se presenta en esta situación corresponde, sin duda, la pirámide en la que conciencia la trasforma, racionalizándola. Y al entrar en razón esta imagen de los sueños, adquiere entonces la plenitud de su carácter simbólico.
Pues que el símbolo es ya razón. Sólo cuando una imagen cargada de significado entre en la razón adquiere la plenitud de su carácter simbólico. Porque solamente entonces su significación está plenamente aceptada por la conciencia y se ha extendido a todas las regiones del alma. Cuando no es así es sólo fetiche, figura mágica que se resiste a entrar en razón o que se queda a las puertas de una razón que la rechaza. No puede ser descifrada; vaga amenazadora.
Descifrar una imagen onírica, una historia soñada, no puede ser por tanto analizarla. Pues que analizarla es someterla a la conciencia despierta que se defiende de ella; enfrentar dos mundos separados de antemano. Descifrarla, por el contrario, es conducirla a la claridad de la conciencia y de la razón, acompañándola desde el sombrío lugar, desde el infierno atemporal donde yace. Lo que sólo puede suceder si la claridad proviene de una razón que la acepta porque tiene lugar para albergarla: razón amplia y total, razón poética que es, al par, metafísica y religiosa.
Es cierto que en la civilización moderna, posracionalista, la conciencia del hombre "normal" ha perdido contacto con el resto de su ser. Su alma y su cuerpo se le presentan extraños como "fenómenos". Desde esta asediada conciencia y en virtud de creencias que no es el momento de examinar, piensa que el análisis sea el único método o el método entre todos para entenderse con su propio ser. Y dentro de él con esa oscura zona de los sueños que son el alba de la conciencia.
Sin embargo se ha descubierto, como es sabido, que el contenido mítico de las religiones es la manifestación misma de la vida del alma, especie de procesión de los sueños objetivados en que el ser humano se revela a sí mismo y busca al par su lugar en el universo.
Mas esta búsqueda del hombre de su lugar en el universo es un pasar por sus diversas zonas, un transitar en el sentido de haber de traspasar, unos tras otros, diversos umbrales, lo que sólo es posible transformándose; transformándose desde el centro de su ser.
Desprendidos ya de las religiones, con existencia autónoma, aparecen los grandes géneros de la creación por la palabra que vienen a ser como pasos de esta procesión de los sueños, actualización de este irreprimible trascender del ser humano.
Los sueños tienden a realizarse, es cosa sabida. Puede hacerlo de dos maneras; es decir, pasando del umbral del sueño a la vigilia sin sufrir transformación alguna, ocupando así violentamente el tiempo con su atemporalidad. Son las obsesiones que atormentan y que a veces un día se realizan: delito, crimen a menudo, violencia siempre, y no sólo en la vida individual sino en la historia. El otro modo en que los sureños pasan el umbral que los separa de la vigilia -de la realidad- es realizarse transformándose, "desentrañándose". Descentrañándose, pues que al fin y en principio todo sueño es una entraña, un "quantum" de los infernos del alma, que cuando se realizan poeticamente entran en el reino de la libertad y del tiempo, el reino donde, sin violencia, el ser humano se reconoce a sí mismo y se rescata, dejando, al transformarse, la oscuridad de las entrañas y conservando su secreto sentido en la claridad.
Se trataría, pues, al pretender conocer un sueño tomando las cosas elementalmente, no de analizarlo sino de contarlo simplemente, mas ¿cómo es esto posible? Puede ocurrir que alguien cuente, sin más, el haber sido rey por haberse casado con su madre y matado a su padre; puede ocurrir que alguien cuente el haber soñado ser rey de una ciudad apestada sin más, y el haber despertado cuando iba a saber el porqué y el remedio. O más apegado aún a las entrañas infernales, el haber matado al padre y encontrarse ya casado con la madre. O sólo esto último. Ya el contrario tendría una virtud liberadora, ya eso no se podría hacer ni en sueños. O quizás, sólo al soñarlo de nuevo en otra forma alcanzaría el exorcismo. Que exorcismo sería solamente el simple cuento.
La conciencia, en cambio, no puede acoger sino como simple hecho los sueños puramente psicofisiológicos.
De otra parte, los sueños creadores, cuya especie procuramos ir delimitando, arrastran un "ser así", un conflicto sin aparente salida, una "aporía". Encierran al sujeto dentro de un círculo mágico, como hace la totalidad de la vida. Y así, el sujeto visitado por ellos se encuentra en modo análogo a como se encuentra frente a la totalidad de su vida, como si la vida, ella, fuera un círculo mágico a trascender, a trascender viviendo.
Ante la totalidad, en sueños simbólicamente, en la vigilia en virtud de ciertos "suspensos" más que en el vivir intervienen, el ser humano se siente y aun se ve, como ante una montaña inaccesible, o como ante un desierto sin límites, o ante una extensión inerte. Imágenes que revelan al sujeto una situación similar en que el vivir se ha escindido; queda de un lado el sujeto a solas, y del otro, la totalidad de la vida como algo a recorrer, o a escalar imposiblemente. Y ello, ni el ser a quien esto ocurre se mantiene conservando su entereza en pie frente a la totalidad de la vida.
A la imagen de la montaña que se presenta en esta situación corresponde, sin duda, la pirámide en la que conciencia la trasforma, racionalizándola. Y al entrar en razón esta imagen de los sueños, adquiere entonces la plenitud de su carácter simbólico.
Pues que el símbolo es ya razón. Sólo cuando una imagen cargada de significado entre en la razón adquiere la plenitud de su carácter simbólico. Porque solamente entonces su significación está plenamente aceptada por la conciencia y se ha extendido a todas las regiones del alma. Cuando no es así es sólo fetiche, figura mágica que se resiste a entrar en razón o que se queda a las puertas de una razón que la rechaza. No puede ser descifrada; vaga amenazadora.
Descifrar una imagen onírica, una historia soñada, no puede ser por tanto analizarla. Pues que analizarla es someterla a la conciencia despierta que se defiende de ella; enfrentar dos mundos separados de antemano. Descifrarla, por el contrario, es conducirla a la claridad de la conciencia y de la razón, acompañándola desde el sombrío lugar, desde el infierno atemporal donde yace. Lo que sólo puede suceder si la claridad proviene de una razón que la acepta porque tiene lugar para albergarla: razón amplia y total, razón poética que es, al par, metafísica y religiosa.
Es cierto que en la civilización moderna, posracionalista, la conciencia del hombre "normal" ha perdido contacto con el resto de su ser. Su alma y su cuerpo se le presentan extraños como "fenómenos". Desde esta asediada conciencia y en virtud de creencias que no es el momento de examinar, piensa que el análisis sea el único método o el método entre todos para entenderse con su propio ser. Y dentro de él con esa oscura zona de los sueños que son el alba de la conciencia.
Sin embargo se ha descubierto, como es sabido, que el contenido mítico de las religiones es la manifestación misma de la vida del alma, especie de procesión de los sueños objetivados en que el ser humano se revela a sí mismo y busca al par su lugar en el universo.
Mas esta búsqueda del hombre de su lugar en el universo es un pasar por sus diversas zonas, un transitar en el sentido de haber de traspasar, unos tras otros, diversos umbrales, lo que sólo es posible transformándose; transformándose desde el centro de su ser.
Desprendidos ya de las religiones, con existencia autónoma, aparecen los grandes géneros de la creación por la palabra que vienen a ser como pasos de esta procesión de los sueños, actualización de este irreprimible trascender del ser humano.
Los sueños tienden a realizarse, es cosa sabida. Puede hacerlo de dos maneras; es decir, pasando del umbral del sueño a la vigilia sin sufrir transformación alguna, ocupando así violentamente el tiempo con su atemporalidad. Son las obsesiones que atormentan y que a veces un día se realizan: delito, crimen a menudo, violencia siempre, y no sólo en la vida individual sino en la historia. El otro modo en que los sureños pasan el umbral que los separa de la vigilia -de la realidad- es realizarse transformándose, "desentrañándose". Descentrañándose, pues que al fin y en principio todo sueño es una entraña, un "quantum" de los infernos del alma, que cuando se realizan poeticamente entran en el reino de la libertad y del tiempo, el reino donde, sin violencia, el ser humano se reconoce a sí mismo y se rescata, dejando, al transformarse, la oscuridad de las entrañas y conservando su secreto sentido en la claridad.
Se trataría, pues, al pretender conocer un sueño tomando las cosas elementalmente, no de analizarlo sino de contarlo simplemente, mas ¿cómo es esto posible? Puede ocurrir que alguien cuente, sin más, el haber sido rey por haberse casado con su madre y matado a su padre; puede ocurrir que alguien cuente el haber soñado ser rey de una ciudad apestada sin más, y el haber despertado cuando iba a saber el porqué y el remedio. O más apegado aún a las entrañas infernales, el haber matado al padre y encontrarse ya casado con la madre. O sólo esto último. Ya el contrario tendría una virtud liberadora, ya eso no se podría hacer ni en sueños. O quizás, sólo al soñarlo de nuevo en otra forma alcanzaría el exorcismo. Que exorcismo sería solamente el simple cuento.
viernes, 22 de julio de 2016
ABUSO SEXUAL INFANTIL; LAS SECUELAS EN ADULTOS
El siguiente artículo, escrito por una médico psiquiatra forense argentina llamada Claudia Rubins, me ha parecido de lo mas acertado. Por su rigor profesional pero también por su sensibilidad mostrada hacia una conducta patológica cuyos efectos sufren tantos y tantos adultos, condenados a expresar en su vida los traumas que experimentaron en su infancia. Es por esto que me atrevo a compartirlo, con toda mi admiración hacia esta gran profesional.
Fundamentalmente, agradezco a los cientos de pacientes que me ayudaron, primero a preguntarme acerca de estas cosas, y luego, a dejarse preguntar para poder comenzar un camino de comprensión de estas dolorosas experiencias de sus vidas. Con muchos de ellos hemos leído este material, que deseo compartir con otros, teniendo claro que sus angustias fueron mi punto de partida.
Tampoco puedo olvidar a mis colegas, compañeros de trabajo y otros interlocutores científicos con quienes hemos debatido e intercambiado apasionadamente respecto de esta temática, ni a mis seres queridos (mis hijos, mi marido, mis padres) quienes, con mucha paciencia, me acompañan en este camino de estudiar e investigar.
" ..... nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio...." SINCERAMENTE TUYO. Joan Manuel Serrat.
En un extremo, encuentro las/os adultos que sufren secuelas de AS, en el otro, las niñas y niños abusados, todos trasmitiendo "en carne viva" sus dolorosas vivencias.
En este momento de mi praxis estoy convencida que, la posibilidad de identificar los trastornos secuelares del ASI requieren de experiencia y entrenamiento específicos, tanto que los adultos víctimas de estas experiencias, excepcionalmente las traen como motivo de consulta y la información aparece espontáneamente sólo después de años de tratamiento.
Es por ello que considero que este aporte puede resultar útil a los colegas jóvenes, o a quienes inician la práctica de psicoterapia.
Guardo registros de muchos pacientes que en estos años pasaron por mi consultorio, que conocí en situaciones de interconsulta o en la internación concluyendo que SIEMPRE las secuelas de este tipo de experiencias son muy graves, afectan diversas áreas de la vida cotidiana e implican diferentes discapacidades.
Fundamentalmente, agradezco a los cientos de pacientes que me ayudaron, primero a preguntarme acerca de estas cosas, y luego, a dejarse preguntar para poder comenzar un camino de comprensión de estas dolorosas experiencias de sus vidas. Con muchos de ellos hemos leído este material, que deseo compartir con otros, teniendo claro que sus angustias fueron mi punto de partida.
Tampoco puedo olvidar a mis colegas, compañeros de trabajo y otros interlocutores científicos con quienes hemos debatido e intercambiado apasionadamente respecto de esta temática, ni a mis seres queridos (mis hijos, mi marido, mis padres) quienes, con mucha paciencia, me acompañan en este camino de estudiar e investigar.
" ..... nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio...." SINCERAMENTE TUYO. Joan Manuel Serrat.
Los orígenes
Veintitrés años de profesión, con actividad clínica y trece como perito judicial han despertado mi interés por este tema.
Veintitrés años de profesión, con actividad clínica y trece como perito judicial han despertado mi interés por este tema.
En un extremo, encuentro las/os adultos que sufren secuelas de AS, en el otro, las niñas y niños abusados, todos trasmitiendo "en carne viva" sus dolorosas vivencias.
En este momento de mi praxis estoy convencida que, la posibilidad de identificar los trastornos secuelares del ASI requieren de experiencia y entrenamiento específicos, tanto que los adultos víctimas de estas experiencias, excepcionalmente las traen como motivo de consulta y la información aparece espontáneamente sólo después de años de tratamiento.
Es por ello que considero que este aporte puede resultar útil a los colegas jóvenes, o a quienes inician la práctica de psicoterapia.
Guardo registros de muchos pacientes que en estos años pasaron por mi consultorio, que conocí en situaciones de interconsulta o en la internación concluyendo que SIEMPRE las secuelas de este tipo de experiencias son muy graves, afectan diversas áreas de la vida cotidiana e implican diferentes discapacidades.
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