sábado, 1 de octubre de 2016
HIPNOSIS Y CONCENTRACIÓN
Alvaro Martí Paijá, master Hypnotist, un gran profesional de esta
técnica terapéutica tan importante, tan popular pero al mismo tiempo tan
mal interpretada, nos ofrece esta magnífica sesión como muestra de su
labor. No os la perdais.
jueves, 29 de septiembre de 2016
CUERPOS DE ENERGIA EN EL HOMBRE
Usamos
la palabra “cuerpo” no tanto por su sentido físico y de carne en
el hombre, sino por otro sentido mucho mas amplio y diverso, usamos
la palabra cuerpo como vestidura envolvente energética del ser
humano, no visible a sus ojos físicos, que interactúa con su parte
material, el sistema energético humano forma una trama
perfectamente entremezclada de soportes. El último representante de
ellos, el cuerpo físico, el que encarnamos, es pues una pequeña
parte nuestra, de la totalidad de nuestro ser de energías.
Hablaremos
aquí de los tres primeros cuerpos mas cercanos al mundo físico, que
son;
El
cuerpo físico
El
cuerpo etérico o vital
El
cuerpo astral o emocional.
El
cuerpo físico es nuestra encarnación, orgánico y biológico, que
funciona como un conjunto de sistemas perfectamente conectados para
permitir el proceso de la vida. Es pues funcional y caduco, se
deteriora con el paso del tiempo y finalmente lo abandonamos en el
momento del morir porque sencillamente ya no nos es útil. La carne
no puede tener autoconciencia, decimos entonces que la conciencia del
hombre no nace dentro de los procesos químicos del cuerpo orgánico,
entonces el asiento de la conciencia del hombre lo vamos a buscar en
otro punto. Muchas veces comparamos el cerebro humano con un
computador, pero eso es erróneo, el cerebro no puede ser comparado
con un computador porque ningún computador produce su propio
programa. Es alguien exterior a la máquina que ha de programar el
sistema. De igual forma, cuando nos identificamos excesivamente con
nuestra carne estamos errando, porque nos olvidamos que hay una
conciencia exterior al cuerpo que es nuestro programador. ¿Significa
esto que la carne no puede ser espiritual?, pues según las
diferentes culturas y creencias hay diferentes respuestas. Nuestra
cultura es cristiana y el Cristo dijo; “el cuerpo es el templo del
dios vivo”, pero esta cuestión es un asunto filosófico mas que
energético. En cuanto a las energías propias, diremos que la
materia tiene una baja vibración, una densidad elevada, lo que la
aleja de los mundos elevados de la conciencia divina del hombre, pero
no por ello es menos importante en su desarrollo.
El
cuerpo etérico o vital envuelve al cuerpo físico por completo y
hace la función de malla de fuerza vital, sosteniéndolo,
reparándolo y almacenando energía como soporte para el cuerpo
físico, en caso de enfermedad o alteración de éste, el cuerpo
etérico aporta su condición de “doble energético” para reparar
el daño. Las sensaciones físicas se asientan en él, y todas las
dolencias físicas, las cicatrices, las roturas de huesos, los nudos
de energías, ...toda la memoria física del cuerpo queda registrada
en el doble etérico. Al morir el hombre, este doble energético se
desprende del cuerpo físico, si la muerte es pacífica, se va
apartando desde los pies hasta finalmente abandonar la cabeza de la
persona, y se queda al lado a modo de energía residual, la cual,
poco a poco, se desconecta de todos los estímulos concienciales del
SER y finalmente se deshace. Por lo cual vemos que en cada
encarnación nuestra estrenamos, además del cuerpo físico, un nuevo
cuerpo etérico. Este cuerpo vital se alimenta de las energías
naturales, la luz solar se absorbe principalmente por el plexo solar,
y la energía telúrica se absorbe por el chakra raíz, las plantas
de los pies.
El
cuerpo astral o emocional se sobrepone a los dos anteriores cuerpos,
conteniéndolos, y en él situamos nuestras emociones, nuestros
pensamientos y las cualidades que vamos incorporando en nuestra vida.
Los clarividentes pueden ver este cuerpo y nos dicen que su aspecto
está en consonancia con el estado de conciencia de la persona.
Cuanto mejor se tenga la conciencia, mejor se tendrá el cuerpo
astral, mas definido, menos caótico, sus colores serán mas tenues.
Su carga de fuerza es magnética y por ello tiene un gran “peso”
en el sistema de cuerpos de energías.
viernes, 29 de julio de 2016
LOS SUEÑOS Y LA CREACIÓN LITERARIA, TEXTO DE MARÍA ZAMBRANO
María Zambrano nos regala este precioso texto acerca de los sueños y la relación con el ser y el alma de los hombres. Filósofa y escritora, comprometida con los tiempos convulsos que le tocó vivir, eternamente errante en un exilio doloroso que, finalmente, le devolvió a su patria donde recogió premios y honores, María es un ejemplo a imitar, una luz que no ha de apagarse, mas allá de reconocimientos, mas allá de políticas y guerras y viajes..., solo cuenta la palabra que puede acercarse a descifrar el sueño, única verdad del ser humano. Espero que os guste;
Vienen
los sueños del despertar; son ya un
despertar,
y así no fuese, la vigilia no podría acogerlos. Lo que es
extensamente válido para aquellos sueños que necesitan y que portan
en sí como un germen la palabra poética, que les confiere su
legitimidad; que los salva.
La conciencia, en cambio, no puede acoger sino como simple hecho los sueños puramente psicofisiológicos.
De otra parte, los sueños creadores, cuya especie procuramos ir delimitando, arrastran un "ser así", un conflicto sin aparente salida, una "aporía". Encierran al sujeto dentro de un círculo mágico, como hace la totalidad de la vida. Y así, el sujeto visitado por ellos se encuentra en modo análogo a como se encuentra frente a la totalidad de su vida, como si la vida, ella, fuera un círculo mágico a trascender, a trascender viviendo.
Ante la totalidad, en sueños simbólicamente, en la vigilia en virtud de ciertos "suspensos" más que en el vivir intervienen, el ser humano se siente y aun se ve, como ante una montaña inaccesible, o como ante un desierto sin límites, o ante una extensión inerte. Imágenes que revelan al sujeto una situación similar en que el vivir se ha escindido; queda de un lado el sujeto a solas, y del otro, la totalidad de la vida como algo a recorrer, o a escalar imposiblemente. Y ello, ni el ser a quien esto ocurre se mantiene conservando su entereza en pie frente a la totalidad de la vida.
A la imagen de la montaña que se presenta en esta situación corresponde, sin duda, la pirámide en la que conciencia la trasforma, racionalizándola. Y al entrar en razón esta imagen de los sueños, adquiere entonces la plenitud de su carácter simbólico.
Pues que el símbolo es ya razón. Sólo cuando una imagen cargada de significado entre en la razón adquiere la plenitud de su carácter simbólico. Porque solamente entonces su significación está plenamente aceptada por la conciencia y se ha extendido a todas las regiones del alma. Cuando no es así es sólo fetiche, figura mágica que se resiste a entrar en razón o que se queda a las puertas de una razón que la rechaza. No puede ser descifrada; vaga amenazadora.
Descifrar una imagen onírica, una historia soñada, no puede ser por tanto analizarla. Pues que analizarla es someterla a la conciencia despierta que se defiende de ella; enfrentar dos mundos separados de antemano. Descifrarla, por el contrario, es conducirla a la claridad de la conciencia y de la razón, acompañándola desde el sombrío lugar, desde el infierno atemporal donde yace. Lo que sólo puede suceder si la claridad proviene de una razón que la acepta porque tiene lugar para albergarla: razón amplia y total, razón poética que es, al par, metafísica y religiosa.
Es cierto que en la civilización moderna, posracionalista, la conciencia del hombre "normal" ha perdido contacto con el resto de su ser. Su alma y su cuerpo se le presentan extraños como "fenómenos". Desde esta asediada conciencia y en virtud de creencias que no es el momento de examinar, piensa que el análisis sea el único método o el método entre todos para entenderse con su propio ser. Y dentro de él con esa oscura zona de los sueños que son el alba de la conciencia.
Sin embargo se ha descubierto, como es sabido, que el contenido mítico de las religiones es la manifestación misma de la vida del alma, especie de procesión de los sueños objetivados en que el ser humano se revela a sí mismo y busca al par su lugar en el universo.
Mas esta búsqueda del hombre de su lugar en el universo es un pasar por sus diversas zonas, un transitar en el sentido de haber de traspasar, unos tras otros, diversos umbrales, lo que sólo es posible transformándose; transformándose desde el centro de su ser.
Desprendidos ya de las religiones, con existencia autónoma, aparecen los grandes géneros de la creación por la palabra que vienen a ser como pasos de esta procesión de los sueños, actualización de este irreprimible trascender del ser humano.
Los sueños tienden a realizarse, es cosa sabida. Puede hacerlo de dos maneras; es decir, pasando del umbral del sueño a la vigilia sin sufrir transformación alguna, ocupando así violentamente el tiempo con su atemporalidad. Son las obsesiones que atormentan y que a veces un día se realizan: delito, crimen a menudo, violencia siempre, y no sólo en la vida individual sino en la historia. El otro modo en que los sureños pasan el umbral que los separa de la vigilia -de la realidad- es realizarse transformándose, "desentrañándose". Descentrañándose, pues que al fin y en principio todo sueño es una entraña, un "quantum" de los infernos del alma, que cuando se realizan poeticamente entran en el reino de la libertad y del tiempo, el reino donde, sin violencia, el ser humano se reconoce a sí mismo y se rescata, dejando, al transformarse, la oscuridad de las entrañas y conservando su secreto sentido en la claridad.
Se trataría, pues, al pretender conocer un sueño tomando las cosas elementalmente, no de analizarlo sino de contarlo simplemente, mas ¿cómo es esto posible? Puede ocurrir que alguien cuente, sin más, el haber sido rey por haberse casado con su madre y matado a su padre; puede ocurrir que alguien cuente el haber soñado ser rey de una ciudad apestada sin más, y el haber despertado cuando iba a saber el porqué y el remedio. O más apegado aún a las entrañas infernales, el haber matado al padre y encontrarse ya casado con la madre. O sólo esto último. Ya el contrario tendría una virtud liberadora, ya eso no se podría hacer ni en sueños. O quizás, sólo al soñarlo de nuevo en otra forma alcanzaría el exorcismo. Que exorcismo sería solamente el simple cuento.
La conciencia, en cambio, no puede acoger sino como simple hecho los sueños puramente psicofisiológicos.
De otra parte, los sueños creadores, cuya especie procuramos ir delimitando, arrastran un "ser así", un conflicto sin aparente salida, una "aporía". Encierran al sujeto dentro de un círculo mágico, como hace la totalidad de la vida. Y así, el sujeto visitado por ellos se encuentra en modo análogo a como se encuentra frente a la totalidad de su vida, como si la vida, ella, fuera un círculo mágico a trascender, a trascender viviendo.
Ante la totalidad, en sueños simbólicamente, en la vigilia en virtud de ciertos "suspensos" más que en el vivir intervienen, el ser humano se siente y aun se ve, como ante una montaña inaccesible, o como ante un desierto sin límites, o ante una extensión inerte. Imágenes que revelan al sujeto una situación similar en que el vivir se ha escindido; queda de un lado el sujeto a solas, y del otro, la totalidad de la vida como algo a recorrer, o a escalar imposiblemente. Y ello, ni el ser a quien esto ocurre se mantiene conservando su entereza en pie frente a la totalidad de la vida.
A la imagen de la montaña que se presenta en esta situación corresponde, sin duda, la pirámide en la que conciencia la trasforma, racionalizándola. Y al entrar en razón esta imagen de los sueños, adquiere entonces la plenitud de su carácter simbólico.
Pues que el símbolo es ya razón. Sólo cuando una imagen cargada de significado entre en la razón adquiere la plenitud de su carácter simbólico. Porque solamente entonces su significación está plenamente aceptada por la conciencia y se ha extendido a todas las regiones del alma. Cuando no es así es sólo fetiche, figura mágica que se resiste a entrar en razón o que se queda a las puertas de una razón que la rechaza. No puede ser descifrada; vaga amenazadora.
Descifrar una imagen onírica, una historia soñada, no puede ser por tanto analizarla. Pues que analizarla es someterla a la conciencia despierta que se defiende de ella; enfrentar dos mundos separados de antemano. Descifrarla, por el contrario, es conducirla a la claridad de la conciencia y de la razón, acompañándola desde el sombrío lugar, desde el infierno atemporal donde yace. Lo que sólo puede suceder si la claridad proviene de una razón que la acepta porque tiene lugar para albergarla: razón amplia y total, razón poética que es, al par, metafísica y religiosa.
Es cierto que en la civilización moderna, posracionalista, la conciencia del hombre "normal" ha perdido contacto con el resto de su ser. Su alma y su cuerpo se le presentan extraños como "fenómenos". Desde esta asediada conciencia y en virtud de creencias que no es el momento de examinar, piensa que el análisis sea el único método o el método entre todos para entenderse con su propio ser. Y dentro de él con esa oscura zona de los sueños que son el alba de la conciencia.
Sin embargo se ha descubierto, como es sabido, que el contenido mítico de las religiones es la manifestación misma de la vida del alma, especie de procesión de los sueños objetivados en que el ser humano se revela a sí mismo y busca al par su lugar en el universo.
Mas esta búsqueda del hombre de su lugar en el universo es un pasar por sus diversas zonas, un transitar en el sentido de haber de traspasar, unos tras otros, diversos umbrales, lo que sólo es posible transformándose; transformándose desde el centro de su ser.
Desprendidos ya de las religiones, con existencia autónoma, aparecen los grandes géneros de la creación por la palabra que vienen a ser como pasos de esta procesión de los sueños, actualización de este irreprimible trascender del ser humano.
Los sueños tienden a realizarse, es cosa sabida. Puede hacerlo de dos maneras; es decir, pasando del umbral del sueño a la vigilia sin sufrir transformación alguna, ocupando así violentamente el tiempo con su atemporalidad. Son las obsesiones que atormentan y que a veces un día se realizan: delito, crimen a menudo, violencia siempre, y no sólo en la vida individual sino en la historia. El otro modo en que los sureños pasan el umbral que los separa de la vigilia -de la realidad- es realizarse transformándose, "desentrañándose". Descentrañándose, pues que al fin y en principio todo sueño es una entraña, un "quantum" de los infernos del alma, que cuando se realizan poeticamente entran en el reino de la libertad y del tiempo, el reino donde, sin violencia, el ser humano se reconoce a sí mismo y se rescata, dejando, al transformarse, la oscuridad de las entrañas y conservando su secreto sentido en la claridad.
Se trataría, pues, al pretender conocer un sueño tomando las cosas elementalmente, no de analizarlo sino de contarlo simplemente, mas ¿cómo es esto posible? Puede ocurrir que alguien cuente, sin más, el haber sido rey por haberse casado con su madre y matado a su padre; puede ocurrir que alguien cuente el haber soñado ser rey de una ciudad apestada sin más, y el haber despertado cuando iba a saber el porqué y el remedio. O más apegado aún a las entrañas infernales, el haber matado al padre y encontrarse ya casado con la madre. O sólo esto último. Ya el contrario tendría una virtud liberadora, ya eso no se podría hacer ni en sueños. O quizás, sólo al soñarlo de nuevo en otra forma alcanzaría el exorcismo. Que exorcismo sería solamente el simple cuento.
viernes, 22 de julio de 2016
ABUSO SEXUAL INFANTIL; LAS SECUELAS EN ADULTOS
El siguiente artículo, escrito por una médico psiquiatra forense argentina llamada Claudia Rubins, me ha parecido de lo mas acertado. Por su rigor profesional pero también por su sensibilidad mostrada hacia una conducta patológica cuyos efectos sufren tantos y tantos adultos, condenados a expresar en su vida los traumas que experimentaron en su infancia. Es por esto que me atrevo a compartirlo, con toda mi admiración hacia esta gran profesional.
Fundamentalmente, agradezco a los cientos de pacientes que me ayudaron, primero a preguntarme acerca de estas cosas, y luego, a dejarse preguntar para poder comenzar un camino de comprensión de estas dolorosas experiencias de sus vidas. Con muchos de ellos hemos leído este material, que deseo compartir con otros, teniendo claro que sus angustias fueron mi punto de partida.
Tampoco puedo olvidar a mis colegas, compañeros de trabajo y otros interlocutores científicos con quienes hemos debatido e intercambiado apasionadamente respecto de esta temática, ni a mis seres queridos (mis hijos, mi marido, mis padres) quienes, con mucha paciencia, me acompañan en este camino de estudiar e investigar.
" ..... nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio...." SINCERAMENTE TUYO. Joan Manuel Serrat.
En un extremo, encuentro las/os adultos que sufren secuelas de AS, en el otro, las niñas y niños abusados, todos trasmitiendo "en carne viva" sus dolorosas vivencias.
En este momento de mi praxis estoy convencida que, la posibilidad de identificar los trastornos secuelares del ASI requieren de experiencia y entrenamiento específicos, tanto que los adultos víctimas de estas experiencias, excepcionalmente las traen como motivo de consulta y la información aparece espontáneamente sólo después de años de tratamiento.
Es por ello que considero que este aporte puede resultar útil a los colegas jóvenes, o a quienes inician la práctica de psicoterapia.
Guardo registros de muchos pacientes que en estos años pasaron por mi consultorio, que conocí en situaciones de interconsulta o en la internación concluyendo que SIEMPRE las secuelas de este tipo de experiencias son muy graves, afectan diversas áreas de la vida cotidiana e implican diferentes discapacidades.
Fundamentalmente, agradezco a los cientos de pacientes que me ayudaron, primero a preguntarme acerca de estas cosas, y luego, a dejarse preguntar para poder comenzar un camino de comprensión de estas dolorosas experiencias de sus vidas. Con muchos de ellos hemos leído este material, que deseo compartir con otros, teniendo claro que sus angustias fueron mi punto de partida.
Tampoco puedo olvidar a mis colegas, compañeros de trabajo y otros interlocutores científicos con quienes hemos debatido e intercambiado apasionadamente respecto de esta temática, ni a mis seres queridos (mis hijos, mi marido, mis padres) quienes, con mucha paciencia, me acompañan en este camino de estudiar e investigar.
" ..... nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio...." SINCERAMENTE TUYO. Joan Manuel Serrat.
Los orígenes
Veintitrés años de profesión, con actividad clínica y trece como perito judicial han despertado mi interés por este tema.
Veintitrés años de profesión, con actividad clínica y trece como perito judicial han despertado mi interés por este tema.
En un extremo, encuentro las/os adultos que sufren secuelas de AS, en el otro, las niñas y niños abusados, todos trasmitiendo "en carne viva" sus dolorosas vivencias.
En este momento de mi praxis estoy convencida que, la posibilidad de identificar los trastornos secuelares del ASI requieren de experiencia y entrenamiento específicos, tanto que los adultos víctimas de estas experiencias, excepcionalmente las traen como motivo de consulta y la información aparece espontáneamente sólo después de años de tratamiento.
Es por ello que considero que este aporte puede resultar útil a los colegas jóvenes, o a quienes inician la práctica de psicoterapia.
Guardo registros de muchos pacientes que en estos años pasaron por mi consultorio, que conocí en situaciones de interconsulta o en la internación concluyendo que SIEMPRE las secuelas de este tipo de experiencias son muy graves, afectan diversas áreas de la vida cotidiana e implican diferentes discapacidades.
domingo, 10 de julio de 2016
sábado, 11 de junio de 2016
Emilio Coué, el creador del método placebo.
![]() |
| Emilio coué |
Dado su interés y lo ameno de su relato he considerado no hacer una versión propia, sino mas bien ofrecer la original, a la cual nada mas he añadido las fotos.
http://www.hipnosisconprofesionales.com/2016/02/las-leyes-de-coue.html#more
Emilio Coué fue un farmacéutico y psiquiatra francés 1857 - 1926 autor del método curativo basado en la autosugestión.
Durante la primer guerra mundial este médico, como tantos otros sufrió la carencia de drogas básicas para preparar sus recetas magistrales. Ante la impotencia de este hecho decidió no decirle a sus pacientes lo que estaba sucediendo y probar con medicamentos placebos, esperanzado en solucionar pronto su problema de abastecimiento y en no deteriorar mucho la salud de su gente. El normal abastecimiento de drogas para sus recetas tardó mucho mas de lo que Coué imaginó. Este tiempo fue el que le dio la oportunidad de observar qué muchos de sus pacientes habían hecho el proceso de recuperación como si estuviesen medicados tradicionalmente. A partir de esta observación comenzó a investigar el poder de la mente para sanar el cuerpo. Sus investigaciones dieron origen a estas tres leyes llamadas las Leyes de Coué.
Las 3 Leyes de Coué
1°) Ley de Atención Sostenida:
Cuando una persona concentra su atención en una idea o pensamiento, dicha idea tiende a realizarse, es decir que tenderá a manifestarse en forma espontánea.
2°) Ley del Esfuerzo Reversible:
Cuando una persona piensa que no puede hacer algo y luego lo intenta, cuanto más trata, menos puede hacerlo. Cuando un estado mental es tal que se piensa "me gustaría hacer esto, pero no puedo" entre más se intente realizarlo, menos posible será llevarlo a cabo, así sean muchas las ganas de hacerlo.
3°) Ley del Afecto Dominante:
Una emoción fuerte siempre tiende a reemplazar a una emoción débil. Una emoción asociada a una sugestión hará que la sugestión sea más efectiva. Una sugestión vinculada con una emoción predominará sobre cualquier otra sugestión que se encuentre en la mente en ese momento.
Consecuencia de las Leyes
-Cuando la voluntad y la imaginación son antagónicas, invariablemente gana la imaginación.
-En un conflicto entre la voluntad y la imaginación, esta última siempre tenderá a anular todo el esfuerzo de la voluntad.
-Cuando la voluntad y la imaginación están de acuerdo, no se suman sus efectos, sino que se multiplican.
La imaginación puede ser guiada.
La fuerza de voluntad (o fuerza de no hacer, según sea el caso) es una función de la mente consciente, mientras que la mente inconsciente es influenciada (activada y estimulada) por la imaginación, y es la información archivada en la mente inconsciente o subconsciente, la que determina las reacciones, actitudes y acciones de la mente consciente. Es allá, donde somos lo que realmente somos.
S.V.
Si te interesa el tema y deseas profundizar en los estudios de Emilio Coué te recomiendo su libro "El dominio de si mismo", el siguiente enlace te permitirá su descarga en PDF, que lo disfrutes!:
http://api.ning.com/files/vDZXXOPt3g2QLf5i3qRnG4mUt6L6HJKuxFgChQg99ZSllo102x4jJ7bj*JyqR2h5S5vCWcOpRMGAXaUIw58Sas3mGz2d8f*I/eldominiodesmismo.pdf
viernes, 27 de mayo de 2016
ARQUETIPOS BÁSICOS
Muy
a menudo al hablar del análisis o interpretación de los sueños no
tarda en aparecer la palabra “inconsciente” como uno de los
misteriosos reinos de nuestra conciencia humana. Este legado se lo
debemos a Carl Gustav Jung, el cual provocó un cambio de paradigma
en cuanto se refiere al estudio de los sueños en nuestra era
contemporánea. Jung nos propuso una aventura fascinante; adentrarnos
en las profundidades de nuestra psique para, desde allí, poder usar
aquellos contenidos que nos fueran de utilidad en nuestro día a día.
No es que los contenidos; símbolos, arquetipos, emociones,
etc..están olvidados o inutilizados, algunos puede que si, pero en
general no perdemos nada, ninguna información, ningún imput una vez
que ha llegado hasta nosotros desaparece. Podemos guardarlo bajo
siete llaves, intentar olvidarlo, esforzarnos por no recordar, no
sentir, pero cuanto mayor sea nuestro empeño en ello, mas crecerá
aquello que relegamos y con mas fuerza se manifestará en nuestra
vida, incluso puede llegar a tomar las riendas y gobernar con
impulsos nuestro destino.
![]() |
| Carl gustav Jung |
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